La elección del mejor luchador de 2011 no generaba demasiado debate. El año perfecto del norteamericano Jordan Burroughs le colocó muy por encima del resto de aspirantes a tal distinción, y es por eso que en esta ocasión nos hemos ahorrado someterlo a encuesta.
Burroughs comenzó ganando en marzo su segundo título de la NCAA, en la que era su última temporada en las ligas universitarias de su país, ganando en la final al luchador de Oklahoma Tyler Caldwell.
Burroughs dio entonces el salto a la libre olímpica, ganando consecutivamente el campeonato nacional USA, los trials para el equipo nacional, y el campeonato KMT de Kiev derrotando, entre otros, al subcampeón de Europa 2011 Musa Murtazaliev de forma contundente.
Así las cosas, Jordan se plantó en Estambul con la firme intención de proclamarse campeón mundial de la categoría de 74kg. Sorprendió a los que quedaban por convencerse de lo bueno que es derrotando en cuartos de final al excepcional Denis Tsargush en el combate más recordado del año, y culminó después su gesta superando en la final al iraní Sadegh Goudarzi.
Pero no acaban ahí los méritos del pupilo de Mark Manning, ya que tan solo un mes después de la cita de Turquía viajaba con el equipo norteamericano a Guadalajara, Méjico, para proclamarse campeón Panamericano tras derrotar en la final del torneo al cubano Yunierki Blanco, poniendo así la guinda a un año inolvidable y difícil, muy difícil de superar.

