28/02/11

Cuando Dagestán se rindió al americano


Los rusos, los relacionados con el mundo de las luchas olímpicas al menos, que son los que conozco, son muchas cosas, y no siempre buenas (no entraré en eso, al menos no hoy). Pero si algo es verdad, por encima de todo, es que son unos excepcionales aficionados y entendidos de este deporte. Cuando ven algo que merece ser aplaudido, no les importa de dónde venga, que se pondrán en pie para aplaudirlo.

No es tarea sencilla, sin embargo, lograr ese aplauso. A pocos luchadores foráneos veréis en vuestra vida salir aplaudidos de un tapiz en Rusia. Menos aún, si cabe, si se trata de norteamericanos. Si la gesta implica ganarse la ovación de todo un pabellón dagestaní... entonces me temo que os sobrarán los dedos de las manos para contar los hombres que han logrado tal mérito.


Kendall Cross es uno de esos que lo consiguió. Era un luchador especial, qué duda cabe. Uno de esos que marcan una época, que tienen un estilo único y no se ciñen a la norma. Uno de los grandes, y así se lo reconocieron los dagestaníes en 2006, tras uno de los mejores combates de la década ante Adam Batirov. No es la primera vez que os dejo esta lucha por aquí, pero nunca está de más volver a ver a un deportista de este calibre en acción. Merece un hueco en mi salón de la fama particular, y dentro de poco lo tendrá. Que sirva esto como adelanto.